Dropkick Murphys en Madrid

Dropkick Murphys en Madrid | ‘The Boys Are Back’

Los de Boston convirtieron el Palacio de Vistalegre en una verdadera fiesta.

Teníamos el 28 de enero marcada y sellada con sangre. Contábamos los días para reencontrarnos con ellos, los Dropkick Murphys. Su visita era uno de los platos fuertes del Route Resurrection Fest en Madrid, una serie de giras amparadas por el Resurrection Fest que, en 2020, traerá a España a grupos como Testament, Bad Religion o Baby Metal.

Las inmediaciones del Palacio de Vistalegre eran un baile de kilts, boinas, aros plateados y grupos de colegas calentando motores en la calle. Era martes, pero el espíritu general era de sábado.

Rude Pride y Frank Turner prepararon el ambiente, cada uno con su estilo. Los vallecanos estaban dispuestos a demostrar que el Oi! no ha muerto y lo hicieron con su rock de pub a punto de estallar en una pelea masiva a la irlandesa. Aprovecharon para presentar su último EP, ‘Split 2019‘. También deleitaron a los fans más fieles con temazos como Screaming Oi!, Mi Way of Life o Once Again.

Dropkick Murphys en Madrid
Rude Pride tiene una cosa clara: el Oi! no ha muerto.

Lo de Frank Turner fue un verdadero acto de valentía. El cantautor británico se enfrentaba a un público difícil. Sus únicas armas eran una guitarra y su voz. Él solito logró impresionar a un público que se moría por empezar a pogar, lo cual tiene su meritazo.

El ansia era tal que aquella actuación, que se hubiera aprovechado en un ambiente más íntimo, se hizo algo larga. Aún así, no perdió ocasión de interactuar con el público comentando que aquel era su show 2.444 (lleva la cuenta de todos sus bolos y la cifra tiene sentido). También bromeó rogando al público que se quedase, que le llegaba el turno a unos tal Dropkick Murphys y que merecía la pena escucharles.

Dropkick Murphys en Madrid
Frank Turner interpretó, con la única ayuda de su guitarra, varios temas de su último trabajo, ‘No Man’s Land’.

El Palacio de Vistalegre ya estaba a plena ebullición. Todo el mundo tenía la vista clavada en el escenario, pitando al ligero movimiento entre bambalinas y apurando su mini de cerveza a precio maxi.

Y entonces sonaron los primeros acordes de The Lonesome Boatman, la y todo el mundo supo que ya estaban aquí, trayendo San Patricio antes de tiempo. Fue una mezcla de emociones, tantas que, para cuando quisimos asumir que el concierto había empezado, ya se estaban formando pogos con The Boys are Back y había más cerveza en las camisetas de los allí presentes que en sus vasos. Solo podíamos hacer una cosa: dejarnos llevar y repetir el mantra: somos una con el pogo, el pogo está con nosotras

La euforia era tal que hasta el personal de seguridad de Vistalegre quiso unirse a la fiesta. Eso o que no sabían cómo controlar la que se estaba liando. La cuestión es que llegó un punto en el que o miraban y se apartaban discretamente o formaban parte de la locura. Eligieron lo primero. 

Desde arriba, aquello debía ser increíble, tanto que Ken Casey aprovechó para agradecer los 24 años de apoyo. Sintámonos viejas: ha pasado ese tiempo desde su primer disco, ‘Do or die’, catorce desde que Martin Scorsese les escogiera para poner banda sonora a Infiltrados, cuatro desde que visitaron Madrid por última vez y tres desde su última visita a nuestro país en el Resurrection Fest. Mencionar que en este último bolo dejaron el listón altísimo, lo cual explica que todo el Palacio de Vistalegre fuera una bomba de adrenalina y jolgorio.

Dropkick Murphys en Madrid

Para confirmar que escuchar a los Dropkick Murphys es una cuestión de honor, compañerismo e incorformismo, interpretaron Rebels with cause. Aunque la juerga acababa de empezar, los numerosos fallos de sonido la emborronaban levemente. Había temas que no podían distinguirse hasta bien comenzada la canción. Menos mal que el público era optimista y no permitió que aquello condicionara las ganas de más.

Sorprendieron a los más empollones de sus trabajos con Prisoners song y consiguieron que se nos saltara la lágrima con You’ll never walk alone, tema que siempre provoca que rodees a los colegas más cercanos con el brazo para berrear lo unidos que estáis. 

De su último disco pasaron a clásicos como The fighting 69th, Baroon Hero, (el single que comenzó todo) o Johny I hardly knew Ya. Eran temas «tranquilos» (y queremos enfatizar el entrecomillado) que abrían boca al hardcoreta Citizen Cia, donde el «pogómetro» ascendió de nuevo al nivel rojo. 

Dropkick Murphys en Madrid
Las primeras filas terminaron sobre el escenario, como debe ser.

Eligieron Paying my way Para tranquilizarnos, pues tenían una noticia importante que dar: iban a estrenar sobre el escenario dos temas inéditos de su nuevo disco: una versión de The Bonny de Gerry Cinnamon (en su particular estilo por supuesto) y otra oda a la rebeldía, Smashing Shit Up. Con su proclama «I wanna be a rebel, I wanna break some rules’, tiene todas las papeletas de convertirse en un himno para la gira de presentación del nuevo disco de los de Boston, que esperemos que venga acompañado de una gira de presentación preciosa que les vuelta a traer por aquí.

Después de dejarnos con la miel (o mejor dicho, los nuevos singles) en los labios, llegó el turno de The State of Massachusetts. El público seguía botando cuando las luces de Vistalegre se apagaron para un descanso que duró apenas unos segundos, pero que se nos hizo un mundo, porque solo podía significar una cosa mala: la fiesta estaba a punto de terminar. 

Las dos actuaciones que cerraron el concierto eran predecibles, pero las esperábamos como locas. Con I’m Shipping up to Boston rozamos el cielo, tanto que hubo unos cuantos afortunados de las primeras filas que consiguieron volar hasta el escenario. Ahí se quedaron para la despedida con We’ll meet again (la misma con la que nos dijeron adiós en Viveiro). Después de todo, se quedaron unos minutos firmando banderas y camisetas, repartiendo púas y conversando con un público que no terminaba de creerse que siguiera sobre el mismo escenario sobre el que habían estado sus ídolos. «We’ll meet again, don’t know when don’t know where». Ojalá el when sea pronto. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *