mad cool 2018

8 votos a favor y 8 votos en contra del Mad Cool 2018

La tercera edición del Mad Cool ha dejado imágenes de caos y accesos abarrotados pero hay que reconocer que tenía un cartel insuperable.

Para bien o para mal, el Mad Cool ya ha pasado a la historia de los festivales. La tercera edición del que busca ser el Primavera Sound de Madrid tenía muchísimos retos por delante. Entre ellos, fidelizar a su público, reaccionar ante la tragedia del año pasado-en la que un acróbata se mató durante un espectáculo minutos antes de que Green Day saliera al mismo escenario- y enfrentarse a un cambio de recinto: el IFEMA. El resultado se ha zanjado en una organización a la que han llovido las críticas, artistas que se rebelan , cancelaciones de última hora y la incertidumbre de qué pasará en 2019.

No hay quedarse solo en lo malo. Las series de catastróficas desdichas suelen eclipsar a lo positivo. El Mad Cool 2018 tenía un cartel envidiable; por no hablar de lo bien que se escuchaban y veían los conciertos. Tras recoger varios testimonios de personas que lo disfrutaron y odiaron, recopilamos los puntos a favor y en contra de esta cita musical.

madcool o dcode

 

Votos a favor

 

->Cartelazo: se celebró al mismo tiempo que el BBK y el Cruïlla, centrados en los mismos géneros musicales. No era fácil hacerle sombra al astronauta bilbaíno, que se había quedado con Gorillaz o The XX.  El Mad Cool consiguió hacerle bajar a la tierra a ritmo de Pearl Jam, Jack White, Arctic Monkeys o Depeche Mode. A ver qué evento reúne música de esa calidad en un fin de semana.

->Madrid necesita un festival de grandes dimensiones: el Mad Cool necesita crecer, pero debe hacerlo bien. Así como Barcelona tiene el Primavera Sound, Valencia el Festival de les arts o Santiago acaba de estrenar el O Son Do Caminho, la capital necesita una cita musical que a la vez actúe como reclamo turístico.  Sí, están el Dcode y el Tomavistas, pero el Mad Cool quiere jugar en la liga de los mejores del mundo.

->El metro abrió toda la noche: la organización consiguió que la línea 8 del metro de Madrid funcionara de forma ininterrumpida. Eso facilitó la vuelta a casa de muchxs madcoolers, lo cual es de agradecer cuando son las cuatro de la mañana y estás con la bajona. Aun así, se dio a entender que TODA la línea estaría abierta cuando en realidad solo funcionó de lanzadera entre Valdebebas y Nuevos Ministerios.

->Ecológico, en cierto sentido: detalles como el césped artificial (que también se volvió en su contra como explicaremos) o los vasos reciclables se convirtieron en puntos a favor. El primero, porque es mejor alternativa que ensuciar directamente sobre la naturaleza, lo segundo, te ahorras convertir el suelo en un mar de vasos de plástico y además, te llevas un recuerdo bonito y práctico a casa (además, el diseño molaba mucho).

->Oferta gastronómica: compuesta de 14 food trucks y 17 stands de comida, por supuesto con opción vegetariana y sin gluten. Podías comer lo que quisieras: pincho de tortilla, calamares, tapas, helados o smoothies.

->Pantallas enormes para ver los conciertos: lo cual es de agradecer cuando hay muchas cabezas entre tú y el escenario.

->En general, se escuchaba bien: es cierto que Massive Attack canceló a última hora porque la actuación de Franz Ferdinand les impedía tocar como querían. La organización hizo lo posible por resolverlo, pero fue inútil. Salvo este altercado, no hubo problemas de sonido con el resto de artistas.

->Los baños estaban limpios: es importantísimo en un festival, ya que de lo contrario pueden darse situaciones como las que explicamos aquí.

mad cool cesped
El Mad Cool 2018.

 

Votos en contra

->Masificación: que el recinto tenga capacidad para 80.000 personas no quiere decir que tengas que meterlas a capón, especialmente si no hay un plan de acción para gestionarlas si algo falla.

->Accesos: el primer día se cayó el sistema, generando las imágenes de colas interminables, indignación y aglomeración que se han difundido. Muchxs asistentes tardaron dos horas en entrar al recinto, saltaron las vallas y hubo momentos en los que la misma policía temió por la que se estaba liando. Por suerte, no hubo nada que lamentar, pero otra tragedia le hubiera salido al Mad Cool muy, muy cara.

->Precios: esta crítica no solo va para el Mad Cool, sino a todos los eventos multitudinarios. Bastante cuesta ahorrar los 150€ de precio de salida del abono como para arruinarse una vez dentro. Porque claro, si intentas pasar un bocadillo o unas galletas, te las tiran con el argumento de que dentro hay comida. En este caso, dejar los bártulos en consigna costaba sus 5€ y un cubata, 15€. Como curiosidad, en la reventa se pagaba hasta 300€ por la entrada de tres días. Quien no corre vuela.

->Demasiados escenarios y coincidencias:  estos eran (para que os hagáis una idea de algunos patrocinadores), Mad Cool, Madrid te abraza, Koko, Radio Station, The Loop, Mondo Sonoro y Thunderbitch. Entre algunos de ellos había bastante distancia, por lo que había que correr si querías llegar a las primeras canciones de ciertos grupos. También hubo cabezas que se solaparon; por ejemplo, Kasabian actuó a la vez que Justice y Queens of the Stone Age con Kase.0. Quien mucho abarca poco aprieta y el Mad Cool ha pecado de ambicioso, especialmente teniendo en cuenta que solo tiene tres años.

->Zona VIP: Josh Homme, cantante de Queens of the Stone Age, amenazó con abandonar el escenario si el público no saltaba al enorme espacio vacío que había en lo que deberían ser las primeras filas. Aquello era el Golden Circle, un concepto que también usan el Hyde Park de Londres o el Fusion Festival de Liverpool y Lärz (Alemania). Al igual que los parques de atracciones tienen fast pass o las aerolíneas reservan los primeros asientos para los business, algunos festivales empiezan a aplicar esta filosofía en perjuicio del público.

Es cierto que si pagas más deberías tener derecho a conocer artistas, bebida gratis o ver el concierto desde una posición privilegiada; pero esta puede ser unas gradas o una torre elevada. Un festival requiere muchísima inversión en infraestructuras y cachés y hay que recuperarla, pero no impedir el fin último para el que se organiza: la pasión por música en directo.

 

->Pocas sombras teniendo en cuenta el calor infernal de Madrid en julio. Además, las existencias de agua y refrescos se agotaron enseguida y solo había un punto de agua potable. Menos mal que, como mínimo, dejaban entrar con botellita.

->Mala comunicación nocturna en bus: así como volver en metro fue un lujo, no pasó lo mismo con los autobuses. Al final, por hartazgo, la gente optó por colarse. Por no hablar de que una de las lanzaderas sufrió un accidente y quedó suspendido de un puente. Afortunadamente, el conductor consiguió salir por su cuenta.

->El césped: ahora lo malo. Da calambre y eso de ir con miedo a tocar lo que sea por temor a un impactrueno no es de recibo. Pero eso es hasta divertido. Lo peor fue que en las últimas horas, hubo quien decidió hacer sus necesidades donde quiso, provocando un efecto charco nada agradable.

 

Imágenes cedidas por Raquel Casal Rocha.

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