Pupil·les: la oda a la vagina que necesitábamos

La revolución será de Las silenciadas o no será.

La primera vez que escuchas un tema de Pupil·les es como la primera vez que lees sobre feminismo. Al principio extraña, incomoda. Comienzas por la negación. Quieres creer que tú no eres así, que dar por hecho que tu madre sabrá cómo quitar esa mancha mientras que tu padre descansa en el sofá no contribuye a perpetuar el patriarcado.  Tardas unos segundos en darte la hostia pero cuando lo haces, no puedes parar, no quieres parar. Acabas de ponerte las gafas violetas y, ostras, esto es imparable.

Si encima la canción es V, la oda a la vagina que estrenaron en abril de este año, el zasca es aún mayor. Escandaliza y encanta a partes iguales. Pasados los tres minutos te llevas las manos a la cabeza en plan “pero estas, ¿qué coño dicen?”. Hasta que un rato después te sorprendes a ti misma cantando eso de entre les cames tinc un tresor  una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Hasta el punto de terminar entre indignada por no haber valorado más las maravillas de tu monte de Venus y cachonda por las ganas de comprobarlo haciendo espeleología. Y no hay nada malo. Amiga, las mujeres nos masturbamos. Lo que pasa es que hablar de sexualidad incordia porque es atentar contra esa imagen de Ángel del hogar y dulce princesita que nos han impuesta. Que te quieren perfecteta, jove y poquet visitada.

¿No hace falta saber catalán para entender el poderoso mensaje de Natàlia Pons y Mireia Matoses (ambas de Valencia). Su rabia, claridad y mezclar su lengua materna con el castellano bastan para empujarte a iniciar tu propia revolución. No solo te animan a tocarte, también a reflexionar sobre los micromachismos, el quererse a una misma, el acosoo las relaciones tóxicas. El tema que abre el álbum de Les Silenciades (2017);  Estima’t quiere que te despiertes con ganas de sonreírle al mundo y aplacar los malos sueños. Ojalá nos ocurra levantarnos, mirarnos a los ojos y coger las riendas de nuestra vida cual amazona.

Són les oblidades, les silenciades

Seguro que conoces a alguien que, por valorarse como no se merece, acaba encadenando una relación tóxica tras otra. Quizá sea la historia de tu vida. Sola contra mí convierte en temazo el refrán de prefiero sola que mal acompañada. Una vez sales de esas cadenas que te oprimen en nombre del amor y eres consciente de los barrotes que te limitan, te da un subidón que alucinas. Llámalo euforia, ímpetu, pero lo que está claro es que esta es la música de fondo que lo acompaña.

¿Y cómo dar nombre el estilo de Pupil·les? Bueno, ellas lo definen como rap electrónico feminista con bases de reggaeton. Tienen claro que lo suyo es hacer ruido, como Obrint Pas, La Gossa Sorda o Aspencat,  Mala Rodríguez y Gata Cattana. Respecto a la artista que trajo el rap al feminismo (por favor resucita, el mundo te sigue necesitando), también se hace notar el homenaje que le rinden con Deeses (diosas), otra llamada a las hijas de Eva de Lisístrata.

 

Sí, hablan de diosas griegas, brujas y musas que siguen en guerra. Que han callado o las han silenciado pero que tienen conjuros para dar y tomar. Por su boca no salen sapos y culebras, solo rabia. La misma que te invade cuando te silban por la calle cual perro o te cambias de vagón por las miradas obscenas de un grupo de machitos. Porque como grita L’últim esglaó estamos hartas de ser el último escalón. Som les bruixes que cremàreu i han restat en l’oblit (Somos las brujas que habéis quemado y han permanecido en el olvido). De la misma temática es el tema que acaban de estrenar, Colps de puny, la banda sonora del cortometraje homónimo escrito y dirigido por Albert Montón que trata el acoso que reciben las mujeres en los espacios públicos. 

 

Precisamente el tema que da nombre al CD  cuenta las historias de tres mujeres cuyas historias, tristemente, te sonarán. Les silenciadas son historias de mujeres que ocultan su embarazo en el trabajo para que no las echen, pluriempleadas, heroínas sin capa. Otra bofetada a ese trabajo doméstico que no se remunera o los abusos sexuales en bares y cafeterías. Y callan. Porque no se atreven, no las escuchan, no las ven.

My pussy my rules. 

Lxs fans de Aspencat o ZOO tienen su dosis con No vull dormir o Benvinguda al desbarat. Los grupos valencianos se están haciendo oír y esta clase de colaboraciones demuestran que prefieren apoyarse que dividirse.

Gresca, Face to face, El recital… Todas las canciones que componen Les silenciades son tan necesarias como leer a Barbijaputa o Caitlin Moran. Si quieres verlas en directo, sus próximas paradas son el Canet Rock (Canet de Mar, 7 de julio), Papupaterres (Tarragona, 12-14 de julio) o el Beneixama Rock (28 de julio). Más información en su fanpage de Facebook.

Hay que enfadarse, alzar la voz ante injusticias como las de La Manada, el IVA rosa o los abusos a las mujeres musulmanas en los campos de fresas de Huelva. Pupiles es ese chute de fuerza que necesitas para despertar. Y con dos ovarios.

Imagen  destacada: portada de Les Silenciades (2017).

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