resurrection fest 2018

Resurrection Fest 2018: huracán metal

El capítulo XIII del Resurrection Fest se cierra con 81.352 asistentes de 42 países. La organización, que ya trabaja en la próxima edición, presume de ser un festival hecho “por y para lxs fans”.

En el Resurrection Fest, todo el mundo es heavy hasta que suena Sonia y Selena.

¿Que cómo terminas gritando a bocajarro Yo quiero bailar con un grupo de metaleros o haciendo un pogo con Shake it Off? Bueno, para empezar este es un festival en el que puede pasar de todo. Hay rock, hardcore, trash y heavy metal; melenas al viento, piercings y maquillajes imposibles. Pero por encima de todo, ganas de pasárselo bien. Esto va más allá de un cartelazo, es el camping, tercios de Estrella Galicia, y la buena gente que cada año viaja a un pueblecito de Lugo para rendir culto a sus artistas favoritos.

El Resurrection Fest 2018 empezó con la Warm-Up party que precede al festival. Estuvo marcada por el punk, los pogos abusivos de Jello Biafra (especialmente cuando rememoró el Holiday in Cambodia de los Dead Kennedys) y los zascas reivindicativos de Riot Propaganda (Los Chikos del Maíz + Habeas Corpus). Había que tomárselo con calma y una buena forma era descubrir los bares del pueblo, que manejan precios más populares que los que hay dentro del recinto. Encima algunos son dados al noble arte de alimentarte con tapas a medida que va cayendo una Estrella tras otra. Algo impensable en otros lugares del territorio.

Resurrection Fest 2018
Cartel del Resurrection Fest 2018.

 

Jueves

Un buen día para ir a misa, especialmente para la que Ghost, uno de los cabezas de cartel de este Chapter 13,  tenía preparada a las 00:45. Antes, tenían que pasar muchas cosas. En el caso de servidora, sobrevivir a la mala conexión que hay entre Barcelona y Viveiro. Valió la pena coger un avión, un bus y un BlaBlaCar con tal de esquivar los 90€ por casi doce horas de autocar (opción menos recomendada si viajas desde Cataluña,aunque sea la menos liosa). La cuestión es que todo esto se mitiga cuando atraviesas el cartel de bienvenida con el jeto de los KISS bien grande. Volver a Viveiro es sinónimo de desconexión y felicidad. Es saber que estás en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Había quien llevaba ahí desde el lunes, aunque ningún día hubo problema de sitio para plantar la tienda de campaña. Pronosticaban lluvias para el resto de la semana y vale que escuchar a Alestorm o Paradise Lost bajo la lluvia del norte debe ser una experiencia épica, pero seamos prácticxs: si vas a dormir al aire libre es una faena. Por suerte, se produjo el milagro y mientras el resto de la comunidad autónoma se encontraba en alerta por lluvias, el sol brilló en Viveiro.

Resurrection Fest 2018.
Entrada al Resurrection Fest.

 

Después de una buena comilona en la plaza del pueblo y una siesta que se alarga más de lo debido, nos plantamos en Stone Sour. La banda capitaneada por el vocalista de Slipknot nos hizo soltar la lagrimita con Though Glass. Corey Taylor hizo honor a la camiseta del Resu que lucía para dar todo un espectáculo. Se despidió con Fabuless, pirotecnia y muñecos hinchables que bailan y saludan como idiotas. En definitiva, dejó un buen sabor de loca para una posible visita de  Slipknot en 2019. Ojalá.

En el Metal Stage ya se preparaba The Baboon Show, una banda que inspira un buen rollo increíble. Se dejaron caer para presentar su nuevo álbum, Radio Rebelde, temazo con el que el público enloqueció. La voz de Cecilia Bromstom es perfecta para despertarte un lunes a las ocho de la mañana (y superar mejor la depresión post-Resu). Son descaro, caña, punk rock en estado puro. Lamentablemente, no se les ha dado la importancia que merecen.

resurrection fest
Un día cualquiera en el camping del Resu.

 

  • El punto lila

Queremos recordar que de las 93 bandas que componen el cartel del Resurrection Fest 2018, solo siete estaban encabezadas por una mujer: Baboon Show, Igorrr, Jinjer, Rolo Tomassi, Agoraphobia, Bloodhunter y Barbarian Prophecies. Ninguna cabeza de cartel. Es cierto que el festival disponía de un punto lila a la entrada contra las agresiones y abusos. Sin embargo, este bajo porcentaje de bandas femeninas y el hecho de que ciertos patrocinadores usaran mujeres como reclamo para sus bebidas contradice un pelín esta inicitiva -también presente en el Primavera Sound o el O Son Do Caminho.

En un festival que se llama Resurrection no puede faltar el componente religioso. No solo el mítico Yisus, que se dejó caer por Viveiro para predicar la religión del Metal (y cuya toga está más amarilla que blanca por una repetición excesiva del milagro de las Bodas de Caná). Nos referimos al Cardinal Copia y sus Nameless Ghouls. En la homilía de Ghost no faltó el dramatismo y la grandiosidad, como los rostros desencajados de la Capilla Sixtina. Ataviados con caretas macabras, empezaron con Ashes y Rats. No faltaron Cirice, Dance Macabre o Year Zero, la canción que enseña los numerosos nombres del Demonio. Tampoco faltó el cameo de Papa Emeritus a lo Epic Sax Guy. En definitiva, que ya sabemos lo que estaba haciendo Santa Teresa cuando entró en éxtasis.

Resurrection Fest 2018.
El altar improvisado de Ghost.

 

Muchos asistentes aprovecharon el death metal melódico de At the Gates para hacer tiempo hasta el tributo a System of a Down, Abaixo Cu Sistema. Mereció la pena aguantar el tirón para meterse en los pogos con Chop Suey! o Toxicity. Eso sí, al día siguiente hubo moratones.

Viernes

Tras una noche accidentada con vecinos molestos de esos que se van a dormir a las nueve de la mañana y conversaciones a gritos, toca ir a la playa. La de Viveiro no es cosa menor (como la cerámica de Talavera), especialmente cuando baja la marea. La arena es tan fina como el polvo y el agua suele estar limpísima. Lo único malo es que está congelada. Ríete tú de Jack y el Titanic. Como persona que vive en Barcelona, valoro el gustazo de dejar las cosas por ahí y que no desaparezcan. Como se ha dicho, el Resu se caracteriza por detalles como este y la grandísima gente que lo hace posible.

Otro punto a favor es que los baños y duchas están bien dispuestos, por lo que no hace falta esperar media vida para quitarte la arenilla o no oler a Viña Rock. Ese es otro tema aparte: incluir las letrinas de este festi en mejores sitios para cagar. Siempre hay papel higiénico, los limpian cada poco y no son de cabina infernal.

Resurrection Fest 2018
La zona de merchandising del Resurrection Fest es un universo aparte.

 

El viernes corre la voz de que han adelantado todos los conciertos una hora. Los Scorpions, el cabeza de cartel del día, no se ven afectados. La organización no da explicaciones, aunque es una mala pasada para grupos más pequeños. También para quien que se ha acercado únicamente para disfrutar del trash metal de Megadeth. Dave Mustaine se mostró algo desganado ante lxs fans eufóricos que lo daban todo con Hangar 18 (que inauguró el show), Tornado of Souls y The Punishment Due. También tuvimos el honor de saludar a Vic Rattlehead, la mascota del grupo.

El metal progresivo de Leprous precedió a una banda para todos los públicos. Sí, Scorpions. Demostraron estar más en forma que la mayoría de los asistentes, especialmente el batería Mikkey Dee, ex componente de Mötorhead. Es vox populi la predilección del Resu y sus fans por Lemmy Kilmister. De hecho, uno de los lemas del festival es la frase de “If you are too old to rock then you are”.  Hasta el más metalero se limpió la lagrimita cuando sonó Overkill mientraproyectaban imágenes de esta leyenda. Los gráficos que los alemanes emplearon eran un arma de doble filo: impresionantes y psicodélicos, pero el momento bandera de España no se lo quita nadie. Cerraron con Rock you like a Hurricane, uno de esos temazos que te sabes sí o sí gracias a Rock FM.

Resurrection Fest 2018
Cuando Scorpions interpreta ‘Send me an Angel’ y volvemos a llorar.

 

Después de este ataque de nostalgia, nada como un bocata de jamón (la comida más mítica y deliciosa del Resu)  y God Is An Astronaut para relajarse un poco. Lxs más animadxs aguantan hasta Seek’em all, el tributo a Metallica. Mientras bordeamos la p**** ría para volver al camping y fantaseamos con acortar con una balsa o a nado, escuchamos a lo lejos Master of Puppets. La vuelta se hace dura si has pasado mucho tiempo de pie o saltando. Solo una queja que a todx resurrectioner se le ha pasado por la mente: ¿el puente pa cuando?

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La decadencia del Resu.

 

Sábado

Una de las formas de animarte en el último día de Resu es zamparte una ración de pulpo en el Pantalán, el mejor que vas a probar en tu vida. Son 13 euros pero muy bien invertidos. Todo esto rociado con una Estrella Galicia, la segunda marca más vista en el festi después de Quechua. Un consejito, no pidas el menú, apuesta por la empanada gallega y el cefalópodo. Si quieres comer en condiciones vuelve a atravesar la p**** ría o coge el bus hasta el camping para deleitarte en el Galipizza, cadena que precisamente surgió en Viveiro y se ha hecho famosa en toda Galicia. Si es que nada de lo que salga de este pueblo es malo.

También aprovechamos para visitar el Museo del Resurrection Fest, una buena muestra de la trayectoria del evento desde que nació en 2006. Lo más curioso, además de recordar las pulseras y flyers de ediciones que nunca olvidaremos, fue analizar la evolución de los carteles. En grupos y patrocinadores. Es entrañable darse cuenta de lo volcados que están los bares y vecinos de Viveiro. No hay malas caras ante la invasión negra durante esa semana de julio, todo lo contrario. Además, debe ser un gusto que en las fiestas de tu pueblo toque Scorpions, Rammstein o Slayer. Así cualquiera.

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La simpática mascota del Resurrection Fest.

 

Ir a un concierto de KISS sin pintarte la cara es un sinsentido como una casa. Si el jueves fue el día del Papa y el viernes el de la nostalgia rockera, el sábado era el de hacer el hortera. Pasearse por el recinto y el camping era encontrarse, principalmente, con decenas de Paul Stanleys y Genne Simons. Por no hablar de la plata, las botazas y la purpurina (A La Vecina Rubia le habría encantado).

Aún así, aún había tiempo para ver al grupo más raro y bizarro de todo el Resu: Igorrr. El resultado de juntar a una tiarrona, un monstruo mutante entre zombie de Braveheart y Caminante Blanco, al primo guapo de Voldemort y un batería random. La escenografía era austera pero ella dio un conciertazo, con esa voz angelical que pasa de diva de la ópera a niña del exorcista. Igorrr son sorprendentes, impredecibles y podemos asegurar que les volveremos  a ver por aquí.

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La p*** ría de Viveiro.

De Prophets of Rage no hay que olvidar el momento en el Tom Morello sube al escenario con un cartel de Fuck Trump en la guitarra, o cuando Frank Carter sube al escenario para interpretar Killing in the name of con la frase Make Spain Rage Again en la pantalla.

Y llegó el turno de KISS, un espectáculo con brilli brilli, luces artificiales, tirolina y outfits imposibles. Dio lo que se esperaba de ellos, aunque ya se les nota algo cascadetes (vienen de una gira intensa). Algunxs aseguraban que no pintaban mucho en un festival de estas características pero lo cierto es que contribuyeron enormemente a que ese día se colgara el cartel de Sold Out. Como era de esperar, el público se volvió loquísimo con I Was made for Loving You Baby y Rock and Roll All Nite, temazos con los que hemos crecido.

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La revolución será glam o no será.

 

Solo faltaba una cosa para que el Resurrection Fest terminara como Yisus manda: hacer el pirata. Menos mal que ahí estaba Alestorm para remediarlo. No subieron al escenario con parches o un navío robado, sino con un pato de goma que después lanzaron al público. Empezaron con Keelhaud y hubo momentos catárticos con Mexico, Hangover o Fucked With an Anchor. Como KISS había empezado con quince minutos de retraso tuvieron que correr y eso hizo que la Captain Morgan’s Revenge supiera a poco.

El plan era despedirse de los Jinetes del Apocalipsis del Resu después de este subidón. Había sueño y el autobús/coche de vuelta salía pronto. Por no hablar de la resaca arrastrada. A punto estábamos de atravesar la puerta cuando una frase nos despertó de ese sueño anunciado.

Look Alestorm

 

Yo quiero bailar,toda la noche.

Coincidirás en que son las últimas palabras que esperas oír de un festival en el que predomina el headbanging, los cuernos al aire, los rostros cadavéricos y el satanismo. Quieras o no, genera curiosidad qué tipo de gente sucumbe a la lista de éxitos de Caribe Mix 2001. La respuesta es más de la que crees. Enseguida se generó un coro alrededor de la caseta que estaba pinchando aquellos hits inverosímiles. La hora del heavy y el rock se había terminado, tocaba petardear, no con la cara pintada de gato precisamente. Y sucedió. Desde Cindy Lauper hasta Dragostea Dintei. Y esto nos lleva a pogar con Taylor Swift y La Gasolina. Porque el Resu es la buena organización y la limpieza, los grupazos, la gente de Viveiro, la p**** ría, el pulpo…y por encima de todo, el buen ambiente.

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Adiós Resu, adiós Estrella Galicia.

 

Por eso, es imposible no volver.

 

2 comentarios sobre «Resurrection Fest 2018: huracán metal»

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