Tokens sí vs tokens no

Supervivencia festivalera

Tokens sí vs tokens no

El dinero juega un papel clave en la vida de todo buen capitalista, pero no nos pongamos filosóficos. Bajemos a un lugar más banal pero que nos afecta en cada festival: los tokens.

Hay festivales como el Primavera Sound que se mantienen firmes a permitir a los festivaleros pagar con dinero en metálico o con tarjetas de crédito, pero luego están la mayoría de encuentros musicales de España en los el dinero contante y sonante es cambiado por Tokens.

¿Qué son los tokens?, ¿cómo se reproducen?, ¿por qué controlan nuestra vida en los festivales?, etc.

Viña Rock, Tomavistas, O Son do Camiño, Cabo de Plata,… son solo algunos de los festivales nacionales que usan el sistema de tokens para pagar dentro del recinto. Inicialmente, este idea nace como forma de simplificar los pagos y es que, nada más llegar al festival el festivalero de turno acude a una caseta de cambio para obtener 1 token por 2€ -o 1 token por 2,5€, como sucedió en la última edición del festival de Villarrobledo, sin aviso precio-. A continuación, en las barras de bebida -que no en las de comida- se pueden cambiar estos tokens por bebida con una media general de 3 tokens por un mini de cerveza o calimocho o medio token por una botella de agua.

Con estos datos sobre la mesa queda claro el juego: al ver en las barras precios como «5 tokens = copa de combinado», no eres plenamente consciente de que son 10€ porque lo que ves es un 5. Conclusión, te acabas pidiendo 4 copas y gastando más dinero del que pensabas. Ante las críticas que esto supone, los organizadores dejan claro que es una cuestión de protección ante posibles robos o problemas a la hora de pagar en las barras, y es que con festivales de más de 50.000 personas es complicado gestionar lo que sucede en cada rincón. Pero no imposible.

¿Tokens everywhere?

El Primaver Sound o el Mad Cool son de los pocos festivales que huyen de los tokens -ahora llamados Tuents debido a la financiación de Tuenti Móvil, si te sobran tokens tranquilo porque puedes cambiarlos por gigas o descuentos en eventos específicos elegidos por Tuenti-, y de momento les va bien. Al encuentro barcelonés le va bastante mejor dado que permite pagar con dinero en metálico o con tarjetas de crédito, de forma que no suele haber problemas a la hora de pagar; en Madrid todo es distinto.

El Mad Cool decidió sumarse a los festivales que incluyen en la pulsera una chapa con un chip que permite a su portador usarla de hucha. De esta forma, antes o durante el festival, puedes recargar esta tarjeta de dinero y pagar directamente en las barras con la muñeca. Sí, es cómodo y fácil, pero para ello tiene que funcionar bien. En la edición de 2016 mucha gente criticó a la organización por distintos fallos, uno de ellos era precisamente la falta de cobertura para que las pulseras funcionasen correctamente. Por suerte, en 2017 y 2018 han optado por recuperar el dinero en efectivo o en tarjeta.

En el Lollapalooza de París, cuya primera edición se celebró en 2017, usaban este mismo sistema y me pareció un gran descubrimiento. En la primera carga tenías que acudir a una carpa para que activasen la pulsera y así la relacionasen contigo y con una aplicación específica. Después solo quedaba vivir. Cada día metías un poco de dinero en ella y si el último día te sobraba podías recuperarlo haciendo una transferencia a la tarjeta. Pero en España aún nos queda mucho por aprender y mejorar, aunque se agradece que dejen de lado los tokens.

Larga vida a los tokens vs innovación

Sí, los tokens son un incordio porque te obligan a estar haciendo colas para cambiar el dinero en tokens, colas para pedir la bebida y colas para hablar con el vecino -el caso es hacer una fila y esperar-. Pero al mismo tiempo, es entendible que con la enorme cantidad de dinero que manejan las distintas barras del festival, la organización quiera proteger esos ingresos a toda costa, especialmente si Tuenti les patrocina y da dinero por usar sus Tuents.

El futuro pasa por los chips en las pulseras, pero al estilo francés. Fáciles de recargar desde casa, con una aplicación que reconoce tu pulsera como tuya permitiéndote recuperar el dinero, y con buena conexión a Internet. Todo ello para conseguir que te olvides por un momento de los euros que te queman en el bolsillo y del hígado que te pide cerveza, para disfrutar de la música. ¿O no?

P.D.: Algunos festivales aprovechan los Tuents para poner el logo de distintos grupos de música que tocan en dicho festival. Así, apelando al lado sensible de los festivaleros.

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